lunes 21 de septiembre de 2009

Recopilatorio de todo el Eurobasket con las imágenes de las algunas primeras planas de Deportes










Una cobertura de oro

Última Hora Menorca convivió con los campeones. Durante las dos semanas que ha durado el Eurobasket de Polonia 2009 este diario ha gozado del privilegio de seguir a los mejores jugadores de la historia del baloncesto español en sus aventuras y desventuras tanto fuera como dentro de la pista en Varsovia, Lodz y Katowice.
Sin duda, ha habido momentos mágicos, sobre todo, en el último tramo de la competición, como las celebraciones con los jugadores del pase a la final o la de la madrugada de ayer del oro, charlas sobre Eurobasket de hace más de tres lustros con periodistas refutados del deporte de la canasta, partidas de pocha con los mismos o, simplemente, poder ver y gozar de un baloncesto sublime como el que han desparramado en la pista del Spodek Gasol, Navarro, Llull y compañía en la fase final.
Pero también ha habido momentos difíciles y, en especial, fue personalmente duro vivir uno tras la victoria ante Polonia. Una experiencia que bien vale una aclaración. Los periodistas dependemos de lo que hagan los jugadores, principalmente, de que ganen en la pista ya que nadie quiere leer noticias diarias sobre un conjunto perdedor y, a la vez, de que expliquen sus impresiones, ya que, creemos, es más verosímil una valoración realizada directamente por Llull o por Rudy que por un periodista cualquiera. Y ahí se crea una relación tan necesaria como acelerada, tan amigable como malvada, tan espontanea como matemáticamente estudiada, una relación tan intensa que cuando hay pequeñas grietas, saltan chispas. Y las hubo. Desde las redacciones de Madrid y Barcelona, tras la derrota ante Turquía y las declaraciones de Marc Gasol se empezó a especular sobre qué pasaba dentro del vestuario de ‘la roja’, algo que ningún especial desde Varsovia o desde Lodz podía hacer porque el buen rollo diario continuaba siendo palpable, y claro salieron barbaridades. Los jugadores, que diariamente leen la prensa (la imagen de Scariolo leyendo medios online a la 1 de la madrugada después de perder ante Serbia era impagable), picados en su orgullo de campeones mundiales y subcampeones olímpicos, se las guardaron. Y tras ganar cómodamente a Turquía explotaron.
“¿Quien decía que estábamos muertos?¿Quién decía que ya no valíamos para nada?”, espetaba el capitán Navarro visiblemente cabreado a los periodistas que nos confinábamos en la zona mixta. La respuesta era nadie. De los allí presentes nadie había dicho nada parecido y de hecho, la mayoría tenemos una admiración sobre ese equipo como la de un niño de cinco años sobre su padre pero el daño, igualmente parecía hecho, y la tirantez jugadores-periodistas se mantuvo varios días. Luego el espectáculo y la alegría en la pista era tal que acabó siendo imposible no derrocharla fuera de ella y la reconciliación fue hermosa.
Al fin fue una gota de decepción en un océano de alegrías y lo que uno recordará es el jolgorio de haber podido explicarles el primer oro europeo de la selección española.

Una fiesta que no llegó a fiesta

La lógica curiosidad de mucho de los que no estuvieron en la fiesta de celebración de la victoria de la selección es si los jugadores se comportaban como jóvenes rockeros. Nada más lejos de la realidad. Todos y cada uno de los jugadores disfrutaron de su logro charlando entre ellos y con sus familiares y amigos invitados, bebiendo alguna cerveza y, como mucho, fumando algún puro pero en las poco más de dos horas que pudieron festejar, su tarea fue más firmar autógrafos y hacerse fotografías con aficionados que habían logrado entrar y periodistas mitómanos que a dejarse llevar por la noche. Algún periodista comentaba que cuando los ‘juniors de oro’ eran más jóvenes si sabían montar fiestas de verdad. Yo sigo pensando que es más un mito que una realidad.

La década prodigiosa

Desde el oro en el Mundial junior del 1999, la generación del 80 acumula éxitos cada verano maravillando a todos los aficionados al baloncesto. Navarro, López, Gasol, Reyes, Cabezas, Rodríguez y Calderón están desde el principio.

El 25 de julio de 1999 en Lisboa, a más de uno se le iluminaron los ojos. El año anterior, en el prestigioso Torneo de Manheim y en el Europeo Júnior de Varna, doce chavales ya habían asombrado logrando el primer oro continental de la historia del baloncesto español pero aquello era glorioso. Tras un torneo sublime con sólo un tropiezo ante Grecia, la selección española júnior venció por la mínima a Argentina en semifinales y apabulló a una Estados Unidos para llevarse, por primera vez en la historia de este país, un oro mundial.
Allí estaban Raúl López como director de orquestra, Carlos Cabezas como segundo base, Juan Carlos Navarro de líder anotador imparable, Berni Rodríguez ya apretando en defensa, Felipe Reyes ya curtiéndose en mil batallas en la pintura y un espigado Pau Gasol haciendo las labores más de un alero alto que del pívot dominador actual que es. Sólo faltaba José Manuel Calderón por lesión.
Y aquí, en Polonia, con el primer Eurobasket absoluto de España en el baloncesto, siguen los mismos, jugando al mismo baloncesto intenso en defensa, rápido en ataque, divirtiéndose de la misma forma y, como entonces, siendo un ejemplo para generaciones venideras. Por el camino se han quedado algunos compañeros por culpa de las lesiones como Félix Herráiz o la falta de aclimatación a las exigencias del profesionalismo como Souleimane Drame, se han incorporado estrellas de la siguiente generación como Rudy Fernández, Marc Gasol o el propio Sergi Llull y, sobre todo, se ha seguido asombrado y seguido haciendo historia. La generación del 80 que al año siguiente, en los JJ.OO. de Sidney 2000 ya tenía a Navarro y López como baluartes en la absoluta logró el bronce en el Eurobasket del 2001 ya con Pau Gasol de estrella y Felipe Reyes; la espectacular victoria sobre Estados Unidos en su Mundobasket de 2002, incorporado Calderón; la plata en el Eurobasket 2003; un extraordinario baloncesto sin resultados en los JJ.OO. de Atenas 2004 y luego la gloria. El oro de Japón en 2006 con Carlos Cabezas y Berni Rodríguez incluidos elevó a este equipo a los altares, una plata continental supo a decepción en 2007 y el año pasado una plata olímpica en el mejor partido de baloncesto disputado jamás supo a gloria. Ayer escribieron un capítulo más, el capítulo que les deja imborrablemente como la mejor selección española de todos los tiempos y una de las mejores europeas de la historia.
En el recuerdo de todos quedará uno de los mejores jugadores europeos de la historia de la NBA, anillo incluido, uno de los mejores escoltas que ha dado Europa, el mejor de España sin duda, uno de los mejores bases de la NBA, posible All-Star en breve, otro que podría ser lo mismo si no fuera por las lesiones y estrellas de la ACB año tras año pero, sobre todo, quedará la imagen un equipo, un conjunto bautizado como ‘los juniors de oro’ que, sin saber si seguirán asombrándonos en próximos campeonatos, ya han conquistado el corazón de todos los seguidores del baloncesto en España y de parte del Mundo.

Los amos de Europa

La selección española logró el primer Eurobasket de su historia con una clara victoria ante la joven serbia por 85-63. Pau Gasol, M.V.P. del torneo fue nuevamente el líder de un equipo inolvidable

Apoteósico. Sublime. Descomunal. Impresionante. Espectacular. Delicioso. Sobresaliente. Delirante. Glorioso. Excelso. Extraordinario. Inmenso.
La selección española de los ‘juniors de oro’ demostró ayer ser uno de los mejores combinados de la historia, un conjunto cuya excelencia acabaremos explicando, con los ojos iluminados, tanto ustedes como yo a generaciones venideras, un equipo que cualquier país querría disfrutar y no sólo por su juego sino por su capacidad de superar obstáculos como la presión, las lesiones o su propio entrenador, por su sacrificio y por el espíritu de equipo que irradian.
Ayer, Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Jorge Garbajosa, Raúl López, Alex Mumbrú, Felipe Reyes, Víctor Claver, Carlos Cabezas, Marc Gasol y, por supuesto, el mahonés Sergio Llull arrollaron a una Serbia que dominará Europa en la próxima década por 85-63. El talento de los Milos Teodosic, Uros Triptokic y Nenad Krstic quedó anulado en poco más de siete minutos.
Ese fue el tiempo que tardó España en arrancar. Confiados en el tiro exterior eficaz de Rudy, Navarro e incluso de Ricky y Garbajosa, ‘la roja’ se colocó 24-9 en un visto y no visto con un acierto inicial de 4 de 6 desde más allá de 6,25. Serbia, de mientras, aguantaba el chaparrón amparándose por completo en la capacidad de dribbling y penetración de Triptokic, una capacidad que le devolvió ligeramente al partido antes de llegar al primer descanso. 24-14.
A la vuelta los hombres de Sergio Scariolo se complicaron la existencia de forma simple. En un minuto cometieron cinco faltas pero, una vez más, se supieron rehacer. Evitando contactos frenaron al joven escolta recientemente fichado por el Joventut y España volvió a arrancar. La defensa, nuevamente impresionantemente intensa y nuevamente la base de toda la exhibición española, permitió varios contraataques eléctricos comandados por Raúl, primero y Ricky después, y el resto lo puso Pau Gasol. El M.V.P. del torneo, sin duda el mejor jugador europeo y uno de los mejores del mundo machacando la pintura rival, dio una gran demostración de movimientos en el poste bajo y la diferencia se fue más allá de los 20 puntos. Sin remedio y pese al pundonor de Krstic, Serbia se fue al descanso 23 abajo, 52-29. Partido sentenciado. España lograba el oro.
Pero al entrenador rival, el genio Dusan Ivkovic aún guardaba una bala en la recámara. Su charla en los vestuarios a los jóvenes serbios debió ser conmovedora porque salieron a morder. Y algo consiguieron. Cerraron el juego Gasol con una defensa de hasta 3 contra 1 y en ataque lograron hacer llegar balones a sus jugadores interiores con facilidad. Y se llegó al 58-44. No más. Scariolo puso en pista a la segunda línea, la que da un plus en defensa, la que aporta el factor diferencial con otras selecciones y se acabó la remontada. Un parcial de 9-0 con Rudy comandando el ataque de los suplentes acabó de poner la ansiada medalla al cuello de los 12 protagonistas. Luego, hubo tiempo para canastas de Cabezas, contraataques de Llull e incluso, alley-hops de Claver.
Después de seis finales fallidas, España logró ser campeona de Europa de baloncesto. Al acabar, tocó celebración, merecida celebración. La noche la pasaron en un hotel cercano al pabellón, luego vuelo chárter a las 6 de la madrugada de hoy, recepción con el presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero y la fiesta acabará en la Cibeles, a partir de las 19 horas. Inolvidable.

Sergio Llull acabó a lo grande

Como el resto de la selección, Sergio Llull acabó el Eurobasket a lo grande, exhibiendo su velocidad y su capacidad defensiva en cada una de las acciones del último cuarto de las que disfruto. El mahonés, ya campeón de Europa, salió errante. En sus primeras acciones al inicio del segundo cuarto se cargó con dos faltas innecesarias y se tuvo que ir al banco, pero apareció con fuerza a falta de tres minutos para el final del tercer cuarto. Junto a Rudy y Raúl López puso en órbita a España cortando el último atisbo de remontada de Serbia y en el último período se permitió un 2+1 repleto de fuerza y potencia y una canasta fácil tras un pase al contraataque de Cabezas. La sensación que deja su campeonato es que va a ser uno de los baluartes de la selección española cuando los ‘juniors de oro’, desgraciadamente e inevitablemente, envejezcan.

Con el oro en el cuello

CÁNTICOS Y CORRILLO.
Os parecerá increíble pero hoy, antes de una final un Eurobasket, de poder hacer historia en el baloncesto español, de un partido que han visto y disfrutado millones de personas en nuestro país, nada ha cambiado en la selección. Ni en el paseo matinal, ni en la comida, ni en la hora de la siesta ni siquiera pocas horas antes de saltar a la pista he notado los malditos nervios en ninguno de mis compañeros. Hoy, al dirigirnos al Spodek que todos recordaremos ya para siempre, nos hemos subido al autobús, Rudy ha puesto música como siempre, hemos cantando como siempre e incluso algo más alto en el viaje y en el vestuario, como siempre, ha vuelto a sonar el clásico “El hombre despechado” que tanta suerte les dio en Saitama. Luego he entrado en la cancha primero yo, último Jorge como siempre y hemos hecho el corrillo en el centro de la pista. No ha cambiado nada, el mismo buen humor, las mismas risas y, lógicamente, la misma concentración irrompible en el calentamiento. Este equipo es increíble.

SE LO MERECÍAN.
Ahora, después del partido no paró de pensar en eso. De lo que grande que es este equipo en todos los sentidos, dentro y fuera de la pista, y lo mucho que se merecía añadir al palmarés un Eurobasket por la calidad humana del grupo. Y realmente creo que lo hemos disfrutado más que si el torneo hubiera transcurrido de otra manera. Cuando sufres, como lo hicimos en la primera y segunda fase, disfrutas más la victoria y pensar que, a pesar de las adversidades, has conseguido lo que ansiaba. Del partido contra Serbia, poco que decir. Creo que todos hemos hecho un trabajo descomunal en defensa y que Pau, Rudy, Juan Carlos y, de hecho, todos y cada uno de los jugadores, hemos estado muy lucidos en ataque. Ha sido increíble.

ALEGRE DESPEDIDA.
Ahora, la euforia de la celebración casi no me lo permite, pero sé que mañana cuando leáis esto yo ya será totalmente consciente de que hemos logrado algo muy grande, algo histórico para el baloncesto español, algo que se recordará aunque pasen años y años. Nadie antes ha conseguido un oro en un Eurobasket y, para mí, la verdad, poder saborear esta medalla de oro me encanta por el hecho, además, de ser la primera vez que he podido estar en la selección. Ahora toca celebrar, divertirse, festejar. La noche será larga y mañana ya nos ha dicho que habrá celebración multitudinaria en Madrid, en Cibeles. Hay ganas de ver la reacción de la afición allí en España porque aquí en Katowice han estado espectaculares y también tenía ganas de otra cosa. Poder despedirme de este diario con una pesada medalla de oro colgado al cuello. Que gusto! Gracias por seguirme y apoyarme.

Diario de Sergi Llull
20 de septiembre

sábado 19 de septiembre de 2009

Serbia o la revancha ante la relevación del Eurobasket

España tiene ante si hoy (21:15, La Sexta) la posibilidad de cerrar dos círculos con un oro al cuello. El primero es el abierto en Saitama por esta generación, la de los ‘juniors de oro’. Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y compañía, posiblemente fuera de onda ya en Londres 2012 y quizá el primero ausente en el Mundobasket de Turquía 2010, pueden cerrar la ‘Edad de Oro’ del baloncesto español siendo campeones del Mundo, de Europa y subcampeones olímpicos. Un logro inigualable. El segundo es el abierto junto por la herida dejada tras la derrota precisamente ante Serbia, que se hizo más grande y dolorosa ante Gran Bretaña y Turquía pero que hoy puede quedar olvidada y sanada del todo con una victoria.
Lograr ambos hitos, pero, no será fácil. Delante habrá un combinado crecido, ambicioso y joven que se ha convertido desde que batió en la jornada inaugural a España en la relevación de este Eurobasket. Y lo es no sólo por el papel del pívot Nenad Krstic, el único NBA de la plantilla, que como se esperaba ejerce con maestría de líder y de referencia interior sino por el talento de los jugadores de poco más de 20 años que se ha destapado sobre los parqués polacos. El base Milos Teodosic es la principal muestra de ello con su dirección creativa, eficaz y sorprendentemente anotadora pero también está el nuevo ala-pívot del Real Madrid, Novica Velickovic, aportado movilidad, lanzamiento exterior y mucha ayuda en el rebote a Kristic y a Kosta Perovic y los exteriores Milenko Tepic y Uros Tripkovic, el primer más penetrador, el segundo más tirador, pero ambos igual de eficaces.
Su entrenador Dusan Ivkovic ganó los tres Eurobasket que disputó como entrenador de la antigua Yugoslavia en el 89, el 91 y el 95 y tiene a su favor, para mantener la racha, el juego fácil, rápido y ordenado que le ha enseñado a sus jóvenes talentos y que ellos aplican con seguridad pero la mayor experiencia en partidos cruciales de la actual selección española puede acabar definiendo. Será un partido realmente atractivo, no lo duden.